Recuperándose de las secuelas de la guerra

Mauro Antonio Joaquí, un agricultor caucano, nunca se imaginó que una mina antipersonal le cambiaría la vida. Ésta es su historia.

                

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Por: Edilma Prada Céspedes

  

El 16 de marzo de 2005, es una fecha que nunca olvida Mauro Antonio Joaquí. Ese día se convirtió en una nueva víctima en Colombia de las minas antipersonal.


Hoy a sus 34 años de edad, con nostalgia, este campesino recuerda esa mañana que le cambió la vida. Relata, que cuando se desplazaba hacia un potrero de su propia finca, ubicada en el municipio de Santa Rosa en la Bota Caucana, cayó en un campo minado. Esta zona, por su ubicación geográfica, - límites con los departamentos de Putumayo y Huila-, por muchos años se convirtió en un corredor estratégico de las Farc.


Tras la fuerte explosión, Mauro perdió el pie derecho, y con ello la libertad de vivir tranquilamente y de trabajar con fortaleza en su parcela.


"Tuve dos impactos, primero el accidente, y posteriormente el desplazamiento. Me tocó salir de mi tierra, me convertí en un desplazado", pronuncia con un tono triste.


Recuerda que en la etapa de rehabilitación lo más duro fue familiarice con la prótesis; su condición no le permitía asimilar que para poder caminar era necesario tener literalmente un nuevo pie. Casi dos años tardó el tratamiento, en el que también su esposa y sus dos hijas jugaron un rol esencial.


"Ellas tuvieron que adaptarse a la realidad. Las niñas tomaron conciencia de lo que me sucedió, y fueron quienes me dieron fuerza para salir adelante. Además me enseñaron a valorar la vida", narra Mauro Antonio.


Después de dos años de terapia aprendió a caminar perfectamente, y empezó a desempeñar trabajos varios para poder mantener a su familia. "He trabajado en muchas cosas, por ejemplo ahora trabajo en la ciudad de Cali, con una fundación limpiando cajeros automáticos, pero sinceramente lo que añoro es la finca", cuenta.


Durante el proceso de recuperación, dice que conoció a víctimas de campos minados y de artefactos artesanales, quienes al igual que él, han tenido que luchar y salir adelante por sus propios medios.


La campaña Colombia Contra Minas, y la Oficina de Atención a Víctimas de Minas Antipersonal de la Gobernación del Cauca, fueron los entes que acompañaron a Mauro Antonio en el proceso de rehabilitación.


Él expresa que para lograr una mínima ayuda se debe "golpear la misma puerta muchas veces y a veces no se logra ningún aporte".


Asociación para las víctimas de los campos minados


Al ver que las víctimas de las minas antipersonal se encontraban desprotegidas, Mauro lidera en el Cauca la constitución de la Asociación de Sobrevivientes de Campos Minados, y desde allí gestiona recursos y acompañamiento sicológico para los afectados y sus familias; y lo más importante con la agremiación busca visibilizar este problema social.


"Fue necesario hacer un llamado al Gobierno para que tomaran cartas en el asunto y no dejaran abandonadas a las víctimas; el mayor responsable es el Estado, porque el conflicto armado es contra ellos, por eso debe haber un compromiso", manifiesta Mauro Antonio Joaquí.


En la actualidad, Mauro, hace parte de la junta directiva de esta asociación, a través de la cual realiza campañas en beneficio de esta población víctima del conflicto armado en el Cauca.


"Vamos a seguir protegiendo a estas personas, y voy a continuar de frente con esta labor, porque sufrí ese dolor, afortunadamente ya estoy recuperado y ya asimilé la realidad", concluye.


Mauro Antonio, hoy solo espera ver crecer lejos del terror de la guerra a sus hijas, de 10 y 12 años de edad.

 

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