
Este informe está conformado por crónicas realizadas con testimonios de mujeres que han padecido las adversidades del conflicto; igualmente se presenta una radiografía de la violencia de género. Voces que reflejan tristeza, superación y que aportan en la construcción de memoria de lo ocurrido.
En la memoria del Resguardo de Tacueyó, Toribío(Cauca), se alojan los fatídicos momentos en el que, hace dos años, 16 comuneros perdieron la vida. El Grupo de Mujeres Madres de Gargantillas guarda la esperanza de que se haga justicia. Una carrera con valentía y temple en contra de la impunidad.
Hace 14 meses las FARC se ensañaron contra uno de los pueblos más alegres del Cauca. Con 'cilindros bomba' se acabó con la vida de 6 personas y 35 más quedaron heridas, y alrededor de 200 casas presentaron daños. Sus habitantes dicen que ha sido muy difícil recuperar a la Villa Rica de siempre.
Edilma Prada Céspedes
Especial www.agendapropia.com - Alianza El Nuevo Liberal
Martha Mari Uzuriana, una afrodescendiente luchadora, en cuyo rostro moreno se reflejan 75 años de constancia, enmarcada por una sonrisa que se desdibuja por la tristeza, confiesa que le da mucho miedo volver a pasar por la calle donde queda ubicada la Estación de Policía de Villa Rica, (calle tercera – vía principal del municipio). Dice que evita caminar por esa cuadra, pues cuando lo hace, vuelven a su mente las terribles imágenes y sonidos de los 'tatucos' y 'cilindros bomba' que el 2 de febrero de 2012 guerrilleros de las FARC, lanzaron desde una camioneta indiscriminadamente
hacia las casas cercanas donde funciona el puesto de Policía.
Marthica, como la conocen en Villa Rica, y quien desde hace varios años se dedica a vender chance, recuerda que ese día, cuando justo era la hora del almuerzo, y el sol se posaba sobre sus caras de ébano y los niños venían de estudiar, la tranquilidad del pueblo en cuestión de segundos se volvió un caos.
"Cuando yo veo un señor que iba corriendo, pensé que lo estaban robando, me paré, le pregunté y me dijo que habían puesto un carro ahí, que era una bomba, se imagina la impresión tan tremenda, yo salí corriendo, y entré a llamar a mis hijos cuando íbamos en el corredor, se escuchó la primera explosión, entonces yo caí al piso, ya no me podía parar porque todo se movía, pensaba que todo se me venía encima, ya por fin me paré, cuando camine otro ratico, otra vez, la segunda explosión, ya empezaron a caerme vidrios por todas partes", relata.
Producto de ese fatídico atentado, atribuido a guerrilleros del frente sexto, de la guerrilla de las FARC, dejaron de existir el comandante de la Estación de Policía, -sargento Guido Cifuentes- y cinco civiles, entre ellos un niño y una jovencita de 19 años. La onda explosiva que en su infamia polvorienta de metralla y clavos, igualmente dejó heridas a más de 35 personas, entre ellas Marthica, quien quedó tirada en el piso gravemente herida, desconsolada.
"Yo quedé como golpeada, porque ya me llevaron a La Pola, (colegio de Villa Rica) ahí formaron un pequeño hospital porque en el puesto de salud no podían atender, también quedó averiado, ya después quedé enferma con mucho dolor en las piernas y me hinche", cuenta esta mujer que ante la adversidad día a día camina por las calles de su pueblo del alma, llevando la suerte que ese día casi le trunca su caminar.